La velocidad como enemigo del conductor | Blog de conducción ecológica y eficiente

La velocidad como enemigo del conductor

En los tiempos que corren la velocidad es uno de los principales enemigos del conductor. Hablamos del estrés y la desesperación que se apodera cada día de nosotros en interminables trayectos, donde los atascos del tránsito nos retienen sin mayores posibilidades de que alguien nos rescate.

Cuando esto ocurre, unos pocos metros libres de calzada se convierten en nuestros aliados y deseando llegar al destino empezamos una serie de aceleradas y frenazos para nada deseables.

Este tipo de conductas sabemos que riñen directamente con la conciencia ecológica que debemos mantener.
Por eso hoy sentimos que debemos reforzar un poco más el respeto a nuestro entorno.

Una de las primeras ideas que tenemos que desechar es que si tenemos varios años de permiso para conducir cada vez manejamos mejor.

Debemos medir nuestro desempeño haciendo uso de otros parámetros, no solamente de nuestra antigüedad como conductores.

Reflexionemos acerca de nuestro comportamiento relativo a reducción del consumo de combustibles fósiles, al aumento de la seguridad en el manejo, al confort, a las disminuciones de dióxido de carbono y a lo que hacemos para obtener un menor costo de mantenimiento de nuestro vehículo.

La clave es la superación de algunos vicios que nos pueden estar impidiendo un uso sostenible de nuestro automóvil.

¿Cómo podemos enfrentarnos a esto?

Podríamos repasar algunas herramientas útiles:

  • Circular en marchas largas, siempre dentro de las revoluciones del motor más adecuadas.
  • No apurar el cambio de marchas cuando aceleramos, esperando a meter un cambio entre las 1.500 y 2.000 revoluciones por minuto en motores de gasolina y entre 1.500 y 2.500 revoluciones en motores diesel.
  • Conducir tratando de anticipando los problemas, con una actitud previsora y manteniendo la velocidad uniforme, logrando seguridad y comodidad en el viaje.
  • Tener siempre presente que si no pisamos el acelerador el motor no consume.
  • Tener en cuenta la contaminación sonora que nuestro motor está produciendo, un solo motor a 4 mil revoluciones hace el mismo ruido que 32 automóviles a 2 mil revoluciones.
  • Hay muchísimas recomendaciones acerca de los neumáticos, relativas a la presión, ancho, desgaste, etc. Debemos armarnos una rutina para revisar del estado de los mismos.
  • Si la temperatura lo permite no utilicemos el aire acondicionado, En la ciudad, su uso sin control produce un 20 por ciento de aumento en el consumo del vehículo.
  • Los filtros de aire y las ventanillas abiertas, junto con bacas para el equipaje, trabajan en contra de la aerodinámica de los automóviles. En ocasiones se puede llegar a incrementar el consumo de combustibles en un 32 por ciento.

En definitiva para bajar el ritmo de trabajo y estrés diario es necesario un tiempo de conducción relajada, sana, desintoxicante de tantas influencias negativas que soportamos a lo largo del día. Si es preciso, pasa la tarde relajándote para evitar aumentar la velocidad en exceso y sufrir algún accidente.

Tú mismo lo sentirás mejor y si viajas acompañado, los que van contigo seguramente lo aprobarán y agradecerán.

Add a Facebook Comment

Sin comentario todavía

Responder





XHTML: Puedes dejar estas tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>