¿Sal de mar como combustible?

A John Kanzius, ingeniero de telecomunicaciones de 63 años, le diagnosticaron una leucemia.

John Kanziuz

Reacio a someterse y a sufrir sin más la tan desagradable quimioterapia, se dispuso a crear un dispositivo que combatiese el cáncer emitiendo ondas de radio, lo que fue todo un éxito.

Un descubrimiento ecoamigable

Aún así, de este experimento, pudo averiguar un éxito más del todo inesperado. Mientras trataba de encontrar la cura para el cáncer, mediante un generador de ondas de radio implantado en los pacientes, descubrió que podía hacer algo que muchos pensaban imposible: convertir el agua en combustible.

Kanzius además de ingeniero, poseía una estación de radio. Todo comenzó cuando un día, durante uno de sus experimentos, vio que el agua salada lanzaba llamas al estar sometido a ciertas frecuencias.

“Descubrimos que si usas un trozo de papel como mecha, este entra en combustión siempre que se enciende el aparato emisor de ondas de radio. Lo curioso es que el papel arde pero no se consume” comentaba Kanzius mientras observaba un tubo de ensayo con agua de mar ardiendo.

Nuevo sistema de propulsión para los automóviles

Antes de morir,  Kanzius buscaba la forma de optimizar su invento, por lo que se aseguró que esta tecnología podría reemplazar la propulsión de todos los automóviles y que vendería su descubrimiento a las empresas de energía, destinando el dinero a la investigación para la cura del cáncer.

Es posible que John Kanzius haya encontrado la forma de hacer arder el agua del mar. No hay muchos datos que lo corroboren, pero de ser así, estaríamos delante de un descubrimiento que desafiaría todo aquello que creímos y desbancaría por completo a los contaminantes y escasos combustibles fósiles.

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