Río de Janeiro le apuesta a la sostenibilidad en el transporte

Tres líneas de acción que contemplan la reducción y el adecuado uso del transporte terrestre automotor, ha trazado la Prefectura de Rio de Janeiro en Brasil para mitigar el impacto de los gases contaminantes en el medio ambiente carioca y que arrojan preocupantes estadísticas que demuestran que al año este sector arroja entre un 77 por ciento de millones de toneladas de CO2 a la atmósfera.

El primer programa desarrollado por los departamentos de Medio Ambiente y Transporte se denomina: Transporte limpio para la ciudad de Rio de Janeiro y pondrá en marcha buses articulados que funcionarán con combustibles híbridos ecológicos. Este sistema que se conocerá como Transcarioca tendrá un trazado de 28 kilómetros y expropiará de las calles a los automotores que funcionen por medio de combustibles fósiles. Estaría apoyado por una red de bastidores en donde puedan guardarse bicicletas, así como corredores de acceso a las estaciones de Transcarioca. De esta manera, se estimulará el uso más regular de la birrodado como medio de transporte.

Las autoridades capitalinas esperan que Transcarioca comience a funcionar antes del mundial de fútbol de 2014.  Se calcula que transportaría a unos 25.800 pasajeros por hora.

Río Capital de ciclovías

Con una red de 150 kilómetros de carriles para bicicletas, carriles compartidos y pistas de uso exclusivo, Rio de Janeiro desde hace varios años ha sido un ejemplo en el uso sostenible de transporte, con el proyecto Río Capital de Ciclovías, que desde la década de los 90 busca la permanencia de la bicicleta como medio de transporte ecológico y que aporta anualmente cerca de un 8% en la reducción de gases contaminantes.

Complementan este programa, las licencias para bicicletas privadas en lugares públicos, a través de la promoción de la delimitación de parqueaderos en las vías y la implementación de un sistema de alquiler, tal como lo hace el Distrito Federal en México.

2.100 vehículos fuera de las calles

A la par de otras ciudades sudamericanas, Rio de Janeiro se ha unido a las diferentes versiones del Día sin automóviles, la última  fue realizada  a nivel mundial en septiembre de 2009. El objetivo de esta jornada es  reducir el tráfico de vehículos por las calles por un día, ayudando con esto a disminuir ostensiblemente  la emisión de gases contaminantes.

Los vehículos en esta ocasión fueron reemplazados por bicicletas, con sus parqueaderos y organización vial correspondiente, una jornada que en palabras de sus organizadores estimuló el uso de la bicicleta, promovió el ejercicio y logró sacar de las calles a unos 2.100 vehículos.

El compromiso de Santiago de Chile por reducir la contaminación ambiental

En los primeros lugares de las ciudades más contaminadas de América Latina se encuentra Santiago de Chile. Un 92 por ciento de las emisiones de  monóxido de carbono que contribuyen a la estadística corresponden a  los automotores que transitan a diario sus calles.

Ante este problema, autoridades locales han creado varios programas que buscan lograr un balance entre el desarrollo y el entorno: el Sistema de Transporte Masivo de Santiago de Chile, la Restricción Vehicular y  el Plan Maestro de Ciclorutas, entre otros.

Bonos de países desarrollados

Con la promesa de hacer más sustentable el sistema de transporte público de la capital chilena, fue desarrollado el metro de superficie, cuyo objeto es contribuir a mitigar la emisión de gases contaminantes y de efecto invernadero. Para lograrlo, incorporó a su sistema los denominados “Bonos de carbono” que consisten en aportes que países desarrollados pertenecientes al Protocolo de Kioto realicen a los que se encuentran en ese camino, a través de la financiación de proyectos de captura o reducción de gases. La forma de lograrlo, es a través del reemplazo del sistema de control y operación de los trenes actual por un sistema que deje de emitir las 15.300 toneladas de CO2 anuales, que saturan el aire de Santiago.

Más control a la circulación

Políticas en ejecución como la restricción en un 20 por ciento de la circulación de vehículos, que opera hace 10 años, así como la importación de vehículos catalizados (que consumen gasolina sin plomo) complementan el panorama de cuidado del medio ambiente por parte de las autoridades.

Pero no sólo medidas de carácter restrictivo forman parte del abanico de soluciones medioambientales en la capital, el apoyo a la reducción de los embotellamientos y a la práctica del deporte entre los chilenos, es contemplado por el Plan Maestro de Ciclorutas para Santiago, que proyecta la construcción de más de 640 kilómetros de ciclovías: entre 500 kilómetros urbanos y 140 kilómetros rurales, que las interconecten. Este proyecto comenzó en 2009 y pretende terminar en 2012, al momento, ya se encuentran en funcionamiento algunos de sus trayectos.

Si bien es cierto, hacen falta más medidas de apoyo a la descontaminación ambiental provocada por los automotores, el gobierno de Santiago de Chile ya se encuentra trabajando en la creación de otras actividades orientadas a la reducción de emisiones nocivas. Cabe recordar que junto a Ciudad de México, sus programas son un marco de referencia en la gestión de la calidad del aire en América Latina y el Caribe, estos esfuerzos resultan ser un paliativo a este creciente problema que afecta la vida de los millones de habitantes de esta región del planeta.

 

Brasil continúa generando altos índices de contaminación ambiental

Brasil con un total de 1.459.4 toneladas de sustancias consumidas que agotan la capa de ozono, es uno de los países de Sudamérica que más contaminación aporta al medio ambiente, tan sólo México y Chile lo superan en esta preocupante estadística, reportada en el 2009 por la Comisión Económica para América Latina (Cepal).

Para los expertos este valor si bien, es cierto,  ha disminuido con respecto a las 3.589.4 toneladas reportadas en 2002, sigue siendo alarmante, dado que este fenómeno no es tan solo un problema de las grandes ciudades como: Sao Paulo o Río de Janeiro, sino que ahora también lo complementan las zonas rurales y sus causantes siguen siendo: la industria y los automotores, que aportan un 26% de dicha contaminación.

Regiones con menos ciudades aportan más contaminación

Las zonas central y occidental del país carioca (unos 369 municipios) registran la mayor incidencia en la contaminación del aire con un 58 por ciento, inquietante según los expertos ambientalistas, si se tiene en cuenta que estas dos regiones concentran menos cantidad de ciudades que otras del país.

De esta manera, en ciudades de máximo 5 mil habitantes la contaminación del aire es de un 11 por ciento,  en urbes de 20 a 100 mil habitantes la polución sería de un 45 por ciento y en las de 100 a 500 mil habitantes de un 75 por ciento. Ciudades como: Recife, Curitiba y Porto Alegre son exponentes de esta cifra, así lo indica el más reciente estudio realizado por el Instituto Brasilero de Geografía y Estadística.

En lo relacionado a la contaminación por dióxido de carbono en Brasil existen emisiones de 368.317 toneladas por año, que corresponden tan sólo a vehículos, esto lo explica la incidencia de 25.7 automóviles por cada 100 habitantes.

Presencia de tóxicos causa miles de muertes

Lejos de las frías cifras que aportan las instituciones que evalúan el aumento en la contaminación, el problema ya es de salud para el ser humano, pues la presencia de estos elementos causa un promedio de 12 mil muertes al año en América Latina, situación que afecta especialmente el desarrollo físico y mental de los niños .

La contaminación atmosférica es provocada por compuestos altamente tóxicos como: el plomo, el cobre, el zinc, los óxidos de carbono, azufre y nitrógeno, emitidos por fuentes fijas o móviles, entre estas últimas se encuentran los automóviles, el transporte público, los camiones y las aeronaves, con un porcentaje del 70 a 80 del total de toda la contaminación ambiental.